El puerto de Punta del Este y sus lobos marinos: dónde y cuándo

Notas de Andante · 7 minutos de lectura

Están en el puerto, a metros de los puestos de pescado, y verlos no cuesta nada. Lo que casi nadie cuenta es que no son focas, que casi todos son machos, y que el animal que se te acerca a pedir pertenece justamente a la especie que peor la está pasando.

Un león marino sentado sobre el muelle del puerto de Punta del Este, con una gaviota al lado
Sobre el muelle, del lado de la Mansa. La gaviota da la escala: un macho adulto pesa más que las dos personas que le sacan la foto.
Qué son
Leones marinos (Otaria flavescens), no focas
Dónde
El puerto, del lado de la Mansa
Cuándo
Temprano, con la vuelta de la flota
Entrada
Libre, sin horario ni excursión
Darles de comer
No: los ata al muelle y los mete en problemas
La colonia grande
Isla de Lobos, a 8,1 km; no se desembarca

¿Dónde ver lobos marinos en Punta del Este?

En el puerto, del lado de la Mansa. No hay entrada, ni horario de visita, ni excursión que contratar: el puerto es un espacio público y los animales entran solos. Se los ve sobre la rampa de hormigón, echados al sol junto al muro del muelle, y trepados a la escollera. Algunos se suben a dormir arriba de las embarcaciones amarradas.

No los busques en la Brava ni en la Mansa: van al puerto porque ahí está la comida, y ese es el único punto de la península donde la visita es cosa de caminar hasta el agua.

Caminando es también como pasa por acá el paseo narrado de Andante por la península: el puerto es una de sus paradas.

¿A qué hora conviene ir?

El horario lo marca la flota, no un reloj. Las lanchas de pesca artesanal salen alrededor de la medianoche y vuelven cerca de las siete de la mañana; los buzos de mejillones arrancan todavía antes. Cuando la pesca se descarga y se limpia en los puestos, los restos van al agua, y ahí están ellos.

Lanchas de pesca artesanal amarradas en el puerto de Punta del Este

Primero vuelven las lanchas, cerca de las siete.

La flota

Puesto de pescado fresco en el puerto de Punta del Este

Después se limpia la pesca, y los restos van al agua.

Los puestos

De mañana temprano, entonces, con la vuelta de las lanchas. No existe ningún horario oficial publicado, y quien te prometa una hora exacta te está inventando una certeza que no tiene.

No son focas, y casi todos son machos

Lo que hay en el puerto es Otaria flavescens, el león marino o lobo de un pelo, y son en su enorme mayoría machos adultos. Focas propiamente dichas no hay: los únicos pinnípedos que se reproducen en la costa uruguaya son dos otáridos, el león marino y el lobo fino (Arctocephalus australis).

Es un detalle que da gracia cuando caminás la península: una de las calles se llama Las Focas. Hay cartel, no hay focas.

Por qué justo en el puerto: el menú coincide con la pesca

Las dos especies comen distinto, y eso explica todo. El lobo fino se alimenta mar afuera (merluza, anchoíta, calamar) y al puerto no entra nunca. El león marino come pescado costero: corvina, pescadilla, congrio, brótola, palometa, jurel. Es decir, exactamente lo que descarga y limpia la flota artesanal a pocos metros.

El puerto no es un lugar donde los lobos «andan»: es una coincidencia precisa entre una dieta y una faena.

La Isla de Lobos: se mira, no se pisa

La colonia grande no está en el puerto sino enfrente, mar adentro. La Isla de Lobos queda a 8,1 kilómetros de la costa (4,4 millas náuticas), tiene 43,5 hectáreas y es el punto emergido más austral del Uruguay. Ahí sí conviven las dos especies.

La Isla de Lobos y su faro vistos desde la costa de Punta del Este al atardecer
La isla desde la punta, al atardecer: la luz de la izquierda es su faro, el mismo que en 1903 se mandó construir sin iluminar el entorno.

Desde agosto de 2024 la isla, el islote y el entorno submarino son Parque Nacional, y el decreto prohíbe expresamente el desembarco con fines turísticos o recreativos, incluido el perímetro rocoso. Las salidas que salen del puerto rodean la isla en lancha; nadie baja. Si alguien te ofrece pisarla, está ofreciendo algo que no puede cumplir.

El que se te acerca es de la especie que peor está

Acá está el dato que cambia la escena. En la isla las dos especies no están ni cerca de empatadas.

70.000

Lobos finos, mar afuera

El que nunca ves.

9.000

Leones marinos

El que se te acerca.

Población estimada en la Isla de Lobos. La de leones marinos viene cayendo cerca de un 2 % por año: su caza comercial se detuvo en 1986 y todavía no se recuperó.

O sea: el abundante es el que no ves, y el que se te planta al lado del puesto de pescado es el que está en problemas. Darle de comer está desaconsejado: cambia su conducta, lo ata al muelle y alimenta un conflicto que ya tuvo de todo, desde tablas con clavos puestas por dueños de lanchas hasta una detención por maltrato en marzo de 2026.

Gente asomada a la baranda del puerto mirando a los lobos marinos y las gaviotas en el agua
La escena de todos los días. Mirar desde la baranda no le cuesta nada al animal; tirarle pescado, sí.

Hay además un costo que no se ve desde arriba: los restos de pescado que los atraen consumen el oxígeno del agua. En temporada alta, mediciones de la Asociación Oceanográfica Uruguaya encontraron puntos del puerto por debajo de 4 mg/l de oxígeno disuelto y sedimentos de fondo anaeróbicos.

El faro que una vez los espantó

En 1858 se encendió una señal en la Isla de Lobos, y en 1860 se la trasladó a la península. El motivo no fue náutico: los concesionarios de la caza se quejaron de que la luz espantaba a los animales. Cuando en 1903 se dispuso construir el faro que hoy está en la isla, el decreto incluyó una condición: que los aparatos ópticos se ubicaran de modo de no iluminar la zona circundante, para no perjudicar la faena.

Durante un siglo, la industria que vivía de estos animales le escribió el pliego al faro. En 1991 se hizo la última zafra.

Preguntas que se repiten

¿Dónde ver lobos marinos en Punta del Este?

En el puerto, del lado de la Mansa: sobre la rampa de hormigón, junto al muro del muelle y en la escollera. Es un espacio público, sin entrada ni horario.

¿A qué hora conviene ir?

Temprano a la mañana, cuando vuelven las lanchas de pesca artesanal, cerca de las siete. No hay horario oficial: lo marca la flota.

¿Se les puede dar de comer?

No conviene. Alimentarlos cambia su conducta, los ata al muelle y alimenta un conflicto con la pesca que ya terminó en episodios de maltrato.

¿Se puede desembarcar en la Isla de Lobos?

No. Desde agosto de 2024 la isla es Parque Nacional y el decreto prohíbe el desembarco turístico o recreativo, incluido el perímetro rocoso. Las salidas la rodean en lancha.

¿Se puede nadar con ellos?

En el puerto no: es una dársena de trabajo, con lanchas entrando y saliendo. Las salidas a la Isla de Lobos la rodean en lancha y no desembarcan. Si alguien te vende «nadar con lobos», preguntá exactamente dónde y con qué autorización antes de pagar.

¿Son peligrosos?

Son animales salvajes de varios cientos de kilos, no mascotas del puerto. Miralos desde la baranda o desde el muelle, sin acercarte a sacarte una foto al lado y sin ofrecerles comida: la mayoría de los problemas empieza justamente ahí.

¿Hay que contratar una excursión?

Para verlos en el puerto, no: se llega caminando y no se paga nada. La excursión sirve para otra cosa, para acercarse a la isla, y aún así se la ve desde afuera.

¿Los cruceros paran en el puerto de Punta del Este?

Paran, aunque el barco no atraca: fondea afuera y el tender deja en este mismo puerto, a metros de los lobos. Bajan entre las siete y las ocho, que es justo cuando vuelve la flota, así que la escala empieza en la mejor hora del día para verlos. Qué más entra en las horas en tierra.

¿Cuánto tiempo lleva la visita?

Diez o quince minutos, salvo que te quedes mirando la descarga de la pesca, que es la parte que casi nadie mira y la que explica por qué están ahí.

El puerto es una parada, no el paseo

Los lobos son diez minutos. La península entera es otra cosa: «La otra Punta del Este» es un paseo narrado que cruza del lado bravo al manso, pasa por el puerto y termina junto al agua, en la punta, contado por Graciela, que vivió acá toda la vida. Se entera uno de por qué una calle se llama Las Focas, y de bastante más.

Una hora · 3,8 km · sin app, se abre en el navegador · sin grupo y sin horario · $U 199 ≈ US$ 5

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Fotos del puerto: Romerito Pontes (CC BY 2.0) · isla: Felipe Poittevin (CC BY-SA 3.0)